Ladinamo cierra su local. Han sacado un comunicado en su página web. Durante cinco años consiguieron sacar adelante más que un bar. Dieron un poco de oxígeno a un barrio mentalmente en obras. El local, la publicación mensual y una gran oferta cultural (conciertos, conferencias, películas, talleres...) ofrecían un espacio diferente. Además el pacharán estaba muy barato y la música más que decente.
No les renuevan el contrato de alquiler amparándose en quejas vecinales por el ruido.
Un ruido que parece más político que otra cosa.
Estaré siempre muy agradecido a los responsables de Ladinamo. Hace un par de años tuve la oportunidad de rodar un cortometraje. Necesitaba un bar y me prestaron el suyo. Me hace gracia que los motivos del cierre sean el ruido. En el rodaje tuve innumerables problemas de sonido. Pero no era el sonido interior del bar sino el exterior lo que ocasionaba problemas. Conservo una buena colección de tomas descartadas por ruidos ajenos. Vecinos que gritaban, los coches con sus pitidos, un aparcamiento del que salían y entraban coches de forma inacabable... Y el rodaje era de noche. De una de la mañana a las ocho aproximadamente. No sé si de esos ruidos se quejaran también los vecinos.
Algunas fotos del rodaje:
Me congelo solo de recordar el rodaje. En medio de un enero gélido, y con el pobre David con un constante tiro en la cabeza, aguantando el frio y las noches sin dormir.
Yo creo que lo que quiere el Ayuntamiento de Madrid son bares de este tipo:
Mirales. Ahí tan monos. Tan quietos, con los cuellos perfectamente rigidos. No necesitan ni mando a distancia. Estarán así durante cuarenta y cinco minutos. Luego durante otros quince se acercarán a la barra bromearan sobre penaltis inexistentes y pediran otro sol y sombra, mearán y echaran una monedas a esa máquina de la que giran frutas de colores e insoportables melodías. Y en los siguientes cuarenta y cinco minutos recuperaran sus sitios y sus posturas. Hasta el pitido final.
25OCTUBRE07 apuntes para el próximo guión de charlie kaufmann
Leo. En un periódico de tirada nacional. Una noticia que cuenta que Avelino y Pepa, personajes de Escenas de Matrimonio (una serie de ese bergman español llamado José Luis Moreno) se cambian de cadena. Fichan por Antena 3. De telecinco a Antena 3 y tiro porque me toca.
La historia parece el último capítulo de un pique iniciado con el cambio de cadena del archivisto Aqui no hay quien viva. No me extiendo en los motivos. No me interesa lo más mínimo. Que las series cambien de cadena o que las productoras traten de encontrar mejores tratos es lo propio del mercado (mercadeo).
Pero lo que me llama la atención es que sean los personajes los que se van y no los actores. La cadena compra a los personajes. Una OPA existencial. Los compra y los inserta en otra teleserie. Y los compra con la intención de que sigan siendo los mismos personajes. Como si cogieran al Travolta de Pulp Fiction y lo pusieran en el último filme de Brian de Palma. O como si un escritor viendo que su novela no tiene el suficiente gancho decidiera comprarse al Patrick Bateman de Ellis y ponerle en unas cuantas páginas.
Parece que al señor Lynch se le quiere mucho por estos lares. Un post suyo casi inaugura esta bitácora. Y más tarde apareció en una fotografía tomada del Barrio Alto lisboeta. Ahora reaparece para hablarnos de algunas de sus teorías y sus bizarros pensamientos, pero sobretodo de su famoso "ojo del pato".
Descubrí a Lynch con Blue Velvet. Era joven e imberbe y aunque ya sabía que habían matado a liberty valance y podía distinguir a Jean Arthur de Barbara Stanwick y viceversa, no tenía tan claro la idea de que el cine era arte con todo la pesada carga que eso conlleva. Blue Velvet fue mi primera película "artística". De "autor" si se prefiere este término tan redundante. Viéndola se tenía claro que lo que contaba no era tan importante que el cómo se contaba. Era obvio que había un señor tomando una decisiones artísticas. Alguien, sentado en una silla, con visera y megáfono, manejando los hilos.
Estuve obsesionado con esa película. Me destrozó cualquier conato de inocencia hacia el cine. Desde Blue Velvet exigía más. Eran finales de los ochenta, años de muy buen cine en televisión. Mucho Hitchcok por la tele, mucho cine-club con ese tío que prologaba las películas hablando tan rápido. Con el retrovisor puesto veo lo parecida que podía ser Blue Velvet de otras películas de Hitchcok. Todo eso de la oreja es el más inmenso mcguffin creado desde la desaparición de Sir Alfred. Y ese pueblo americano, tan parecido al de La Sombra de una duda. Más. El pobre Kyle MacLachlan tan voyeur él. Un james stewart con patas pero igual de aturdido. Con esos ojos pegados a mirillas ajenas. Para más inri espiando a la hija de Ingrid Bergman. Y Badalamenti es el Herrman de Lynch. Ah, y según dicen, hasta el señor David Lynch hace un cameo vocal en la película.
Todo tan coincidente pero a la vez tan diferente. Es un hitchcok maravillosamente enfermizo.
Blue Velvet es mi lynchometro. Si su cine evoluciona o involuciona, si está matando una etapa e iniciando otra... todas esas distinciones se filtran a través de Blue Velvet. Son los extraños pasos imitando a una gallina de Maclachlan (mierda de nombre), los impertinentes jadeos de Hopper anunciando que papá llega a casa, la candidez derniana, o el deslumbrante karaoke orbisiano en lo que pienso cada vez que veo una nueva película de Lynch.
No la vi en cine sino en video. Vivía en un pueblo atestado de paletos que solo tenía una sala de cine (recuerdos a la taquillera) la cual parecía competir por traer toda esa miriada de películas que producía Spielberg -y que tanto han hecho por disminuir la edad mental universal- lo más tarde posible, o al menos un par de semanas antes de que las pasaran por la tele. Blue Velvet era un deshecho de un video club donde saldaban extintos betamax. De la quema mi hermana se trajo un lote (El padrino, Daisy miller, El golpe... y otras cuyo nombre....) Medio regaladas de tanto que estorbaban. A veces pienso qué hubiera pasado si en ese lote estuviera Dune y no el Terciopelo azul.
El contexto lo es todo. Y la casualidad. Si ese día no hubiera llovido...
No recuerdo cómo, el historial del mozilla no me lo quiere revelar, pero en algún momento acabé viendo este vídeo. Luego lo comentamos:
Poco se puede esperar de los videos de youtube. Si os llega un link diciendo que este video es muy gracioso lo mejor, como mínimo, es echarse a temblar. Terminas viéndolo y degeneras en un axfixiante debate interior que te recuerda lo alejado que estás de los demás. Las risas ajenas cuanto más estruendosas más te aislan. Yo, cuando alguien me dice que vea algo muy gracioso lo siguiente que hago es marcarles como spam. Sin tonterias.
Este video es específico de youtube. No parece haber sido creado para exhibirse en más sitios que en estos megaservidores. No está realizado para ninguna televisión comercial ni para que caiga en ningún festival de pueblo que necesite cubrir el presupuesto de cultura. Editado con materiales propios de la era internet; jpegs comprimidos, png´s, pantallazos, escaneos de pdf´s... una voz grabada posiblemente desde un mp3 o una webcam. Unos mínimos conocimientos del adobe premiere o similar y adelante. Todo puede ser recolectado con un ordenador, una conexion a internet y algún que otro periférico y software crakeado. El termino cine "casero" lo cataloga milimétricamente.
El video es un collage de imagenes que viajan entre el manifiesto y el diario touretico. La baja calidad del montaje y las imágenes no lastran la dureza de la crítica. Los mismos dardos que lanza hacia fotolog y Myspace podrían calcarse con youtube. Ese gran infierno de estupideces.
Hay más videos del mismo autor. Si os interesa es fácil ir encontrando más. Yo me suscribí a su lista. Que supongo es una señal de respeto.
Otra consideración. Lo han visto ya cerca de 466.000 personas. Pocos cineastas tienen tal audiencia. Si el éxito está justificado en que los demás vean tu obra estamos ante un verdadero éxito. De público. Y por lo que a mí respecta de crítica. Pero no hay dinero en juego. Es una audiencia que no revierte en taquilla, que como mucho comentan (sobre unos 1200 comentarios) o linkea. Esto hace que nadie lo considere un éxito. Por favor, redefinan los conceptos. Quiten las caretas. EL EXITO ES EL DINERO. No es el talento (de los demás), no es la belleza, no es la integridad. El éxito es la cuenta bancaria.
Decía Coppola (el papa) eso de que el cine será verdaderamente un medio democrático cuando una niña pequeña y gorda de Ohio hiciera una película con dos duros y la cámara prestada de su padre***. Nunca entendí por qué tenía que ser gorda, ¿y pequeña...?¿ Ohio...? Otra cita. Culturizemonos. Esta se la disputan Cocteau y Truffaut. La paternidad no está clara. Ambos son grandes fraseologos que parecen tener agentes de citas famosas (al igual que Borges, Wilde y últimamente W. Allen) La cita:“El cine sólo se convertirá en arte cuando sus materiales sean tan baratos como un lápiz y un papel”
Ambas aseveraciones valen para este vídeo.
*** "...suddenly, one day some little fat girl in Ohio is going to be the new Mozart and make a beautiful film with her father's camcorder and for once, the so-called professionalism about movies will be destroyed, forever, and it will really become an art form." F.F. Coppola
Luego me pasé por Blog & Docs. Ya, con ocasión de un artículo sobre Alan Berliner linke hacia una de sus entrevistas. Ahora con el número de octubre tienen una entrevista con Andrés Duque. Un D-generado responsable de obras como Ivan Z, un documental que trataba de sacar del ostracismo al señor Zulueta. Muy apreciable. Andrés Duque reivindica la intuición como arma artística. Salir una mañana y tras el café llevarse la cámara y tratar de ver y capturar algo más dentro del diario tráfico de almas cotidiano. Un trabajo que no necesita de una planificación concreta pero sí de una escrupulosa atención al estado de ánimo. Me quedé con ganas de ver sus otras películas. Señal del buen hacer de la entrevista. Y del cineasta.