Entrevista de Elena Oroz a la artista sevillana para la revista Blog&docs. Cosas interesantes: Me alegra, por casi inédito, que diga que el videoarte es un coñazo. Que mayormente le aburre. Me encanta que lo diga con tanta tranquilidad. Lo inédito no es el contenido ya que a mucha gente le resulta un verdadero coñazo insufrible. Vas a la panadería y muchas veces no se habla de otra cosa "Fui a ver un poco de videoarte el otro día y no me quede ni dos minutos" "Ya es mucho" contesta el panadero mientras despacha la baguette multicereales. Lo que quiero destacar es que venga de alguien de dentro del mundillo. De una videoartista. Todas las disciplinas, o todos los mundillos, terminan imponiendo un silencio acrítico; lo que popularmente se llama corporativismo1. Dice la Archivera de sevilla que se va a mitad de proyección. Y que todo el mundo lo hace. Y es cierto. No hay más que hacer la prueba. Y no hay más que ver que la manera en que se "expone" responde a esa certeza. El público curioseará para más tarde largarse. Muchas obras de videoarte se reproducen en loop no porque su forma así lo pida. No porque pretenda una vía atemporal y una nueva exploración de unas narrativas más abiertas. No. Es por el público. Es una forma de gestionar el tráfico de turistas, perdón, espectadores.
Pero vean la entrevista primero:
El artista es consciente de que el público, generalmente (siempre generalmente) no ve la obra entera. Ni al artista ni al museo parece preocuparles en exceso esta circunstancia. Casi diría que afortunadamente ya que es una muestra de que aquí la dictadura no es de las audiencias. Aquí la dictadura pertenece más al snobismo característico del arte contemporáneo. Se hace difícil elegir entre tantas dictaduras.
Al final la pregunta es obvia, ya se la hacía Larra dos siglos atras: ¿Necesita el videoarte de un público? ¿Existe un público?
MÁS. También habla la Cañas de la metáfora del cerdo. Como muchos sabrán -más aun tras ver la entrevista- María Cañas dirige la web animalario. Desde allí da cabida a todo lo relacionado con el reciclaje audiovisual. Su idea base es que el arte es como el cerdo, que de él todo se aprovecha. Todo es por tanto constituible de ser arte. Todo objeto puede ser tocado por una mirada afortunada. Todo es relevante. Si a la tragedía le das el tiempo obtendras la comedia y si a lo hortera sumas un par de décadas tendrás el vintage. Lo desagradable, lo más aborrecible del ser humano es una materia excelente para las artes. Admitámoslo ya: el señor Fritzl, o monstruo de Amstetten, será novelado, filmado, debatido... etceterado. Solo se necesita un poco de tiempo. El arte es la erosión del tiempo en las mentes humanas.
Así que, afortunadamente, todo vale. Un arma de doble filo, de la que el videoarte puede aprovecharse. Y lo hace.